Llamadme Gustavo. Hace muchos años,
no importa cuantos exactamente, llego a mis manos el que seria
el primer cómic de mi vida. Nada volvió a ser lo
mismo. La ciencia a sido siempre mi vida, concretamente la química,
pero la semilla había sido plantada y poco a poco fue creciendo
hasta convertirse en algo más que una simple afición.
Escribir no es sino una catarsis
personal que me permite llegar a lugares que de otra manera permanecen
inaccesibles. Por ello, llevo años escribiendo relatos
cortos, participando en concursos, e incluso escribo una novela
de ciencia ficción que ya es mi particular "Bestia Negra".
Pero es ahora, tras mi llegada a Burz y sin haber escrito nunca
un guión para un cómic, cuando se abre ante mi un
nuevo reto personal: ser capaz de plasmar esas ideas, esos "vómitos
mentales" que llevan tanto tiempo rondándome la cabeza
y transmitirlos para que la gente se divierta, para que pase un
rato agradable leyendo mis historias.
Solo soy un ingeniero que no sabe
muy bien el porque el mundo de la las palabras le apasiona tanto.
Solo soy un tipo que desea utilizar esas palabras para poder entender
mejor al ser humano y sobre todo entenderse a si mismo al poder
aprender de tanta gente buena con la que puede trabajar.